I think I'm a little bit...

En efecto, quien busque el infinito... que cierre los ojos.

http://www.twitter.com/LilySkywalker

Como cuando no soportaba verte enojado… Ahora no lo tolero…

(Fuente: waiting4autumn)

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Fin del cuento corto que supuestamente duraría una vida.

Porque lo importante del amor, es amar, ser amado y dejar huella. 

Gracias.

De vez en cuando le mandaba mensajes, nada dramático, nada perturbante, una vez en mis cinco sentidos le llamé, supongo el güey se esperaba que estuviera bien borracha yo. Pero no. Le pregunté si quería que le diera sus cosas, porque tengo cosas suyas aún, me dijo que las quería, le desee suerte y terminó la llamada. Los meses pasaron, le seguía mandando mensajes casuales, no seguidos, no cada determinada fecha, sólo cuando sentía la necesidad de que lo supiera.

Canciones por Facebook, no sé si siempre esperé respuesta y cuando la hubo no supe qué hacer o si en verdad, como yo lo decía, vivía feliz escribiéndole sin que me contestara. No sé.  Durante estos últimos días me respondió, me dio en la madre, me sacó de balance, me dijo que toda su vida me iba a amar y pienso que es por eso que decidí vomitar toda la historia en un papel.

Después de eso se alivió mi alma… conocí gente nueva, salí ocasionalmente con unos cuantos, pero en cada una de esas cosas siempre ha estado Luis, su presencia y su esencia, rodeando mi vida consecuentemente y haciéndome sonreír al recordarlo.

Lamentablemente, no pude dejar de pensarlo, a veces soñarlo, oler su perfume en alguien más y buscarlo entre la gente, dejar de buscarlo por la calle y aunque él no lo sepa, no lo imagine, o no le importe, quiero que sea lo que siempre quiso ser. Aunque no esté yo a su lado, aunque no esté ahí yo para ayudarlo a levantarse cuando tropiece, para aplaudirle cuando triunfe, aunque no sea yo quien esté siempre en su pensamiento, aunque me olvide o me conserve como un recuerdo. Siempre va a estar en mi corazón, en mis oraciones, en mis buenos deseos, en cada uno de mis triunfos, en todos y cada uno de mis logros, siempre va a estar en mi mente y todos los días de mi vida, voy a hacer mejor las cosas. Porque así lo hubiera querido él, porque así tenía que comportarme cuando estaba con él. Gracias infinitas para él, por lo bueno, por lo malo, por siempre. 

-Yo también te extraño- dijo…

El día que terminamos, fue tan seco que me imposibilitó deprimirme supongo, salí de su carro, entre a mi casa y me solté a llorar en los brazos de mi mamá, ella estaba segura que volveríamos como siempre. No fue así, entre él y yo quedaron muchas cosas pendientes hasta la fecha; tres meses pasaron y no lo busqué, lo felicité en su cumpleaños y él olvidó el mío, lo esperaba, esos tres meses estuve tan ocupada arreglando mi vida que me era imposible soltarme a llorar, pasados los tres meses me cayó el 20 de que él ya no estaba ni iba a estar conmigo y puuum, la princesita se vino al suelo. No he podido escuchar completa nuestra canción, no puedo, me da miedo. The Scientist de Coldplay y con razón.

Durante ese año y cacho evité mandarle mensajes, evité con todas mis fuerzas llamarle o salir a buscarlo. Sabía perfectamente dónde encontrarlo pero no lo hice, en una fiesta con mis amigos se me ocurrió platicar con uno de ellos de Luis, entre el alcohol, la música y el fuerte impulso del recuerdo decidí llamarlo. Pendeja… Para mi sorpresa Luis me contestó, le dije que estaba en la universidad, se alegró, me felicitó, le dije que los problemas con mi familia se habían arreglado, estaba feliz por mí, pero como siempre, no  me podía despedir sin cagarla, le dije que lo extrañaba, me contestó: “Yo también”. Me derrumbé. Terminó la llamada y me fui a berrear de tristeza con ese amigo, me terapeó, sinceramente no recuerdo lo que dijo, pero todo terminó con más alcohol y yo como niño chiquito después de berrinche, esos pucheritos que hacen cuando ya no les queda ni aire para llorar. 

Él me quitó lo débil.

Lamentablemente lo perdí, se fue y sigo recordando fechas, momentos, a veces sonriendo, a veces llorando, a veces sin expresión y sólo pensando qué hubiera pasado.

Cuando terminamos, el estrés entre nosotros era tanto que era casi imposible comunicarnos sin sentir que el otro nos mentía. Jamás quise hacerle daño, jamás quise que esto se acabara. Tenía sueños y planes con él, sólo con él, primero pensé que no podría hacer nada de lo que quería sin él, pero como siempre y después de mucho llorar entendí que a mí no me gustaría ver que él dejara de cumplir sus sueños, así como a él tampoco que yo destruyera los míos. No está él a mi lado, pero me quedó su recuerdo, todo lo que me enseñó, todo lo que aprendí con él, todo lo que avancé y con eso me basta para seguir adelante. Todo lo que soy, se lo debo sólo a mi familia y a él. 

Recuerdos.

Teníamos problemas, los arreglábamos, diferencias, pero lejos de eso, éramos 2, planeamos muchas cosas pero alguna que otra vez salia de nuevo Karla, su ex. Puta madre, otro golpe bajo a la princesita, jamás la iba a poder borrar de mi camino, jamás. Aprender a lidiar con ello era lo único que me quedaba.

Nuestra relación creció al grado de que a la princesita le dieron permiso de irse de vacaciones con él, no había duda, no había nadie más feliz que yo; comíamos juntos, salíamos, cocinábamos, convivíamos con su familia, con la mía, me regaló una mascota, un hurón que se llama Buzz, ese animalito mi único acompañante durante mucho tiempo, mi único recuerdo, porque todo lo material viene y va… Buzz es el único que después de cada problema, de cada golpe y de cada fracaso, me hace sonreir.

Es inevitable que entre algunos de estos párrafos no se me salgan unas lágrimas, unas  de melancolía, unas de tristeza y entre algunas de esas lágrimas, alguna sonrisa por el recuerdo de esos momentos. Después de todo lo amaba.

Dentro de todo eso, ésta última vez que se quedó conmigo recuerdo sólo los buenos detalles, sólo eso. No olvidé los problemas, pero entre menos haya en mi cabeza, más intacto y hermoso queda su recuerdo. Luis creyó que lo engañaba, tan grande era su paranoia que llegó a desgastarse haciendo cosas que no eran correctas ni saludables para ninguno de los dos, ni para nuestra relación; pero no era él el único, yo también me llene de inseguridades con su exnovia, la que cortó para estar conmigo, infidelidades corrían de por medio, jamás supe si fueron verdad o sólo inventos. Esa historia se quedará entre él y yo, sabemos que pasó, sabemos qué fue, pero jamás fui capaz de hacerle entender lo que sentía por él y que jamás lo engañé y estoy segura que toda mi vida me voy a arrepentir de todo lo que trajeron algunos comportamientos que tuve que con justificación lo hicieron dudar de mí; supongo que derivado de eso se dio nuestra ruptura. Común acuerdo. Según, pero yo no quería que se fuera, pero por primera vez estaba poniendo mis intereses, que era mi entrada a la universidad, primero que Luis. 

Reenamoramiento

Un día después de eso, no recuerdo cuánto tiempo después, me invitó a salir y yo accedí, sabía en lo que me estaba metiendo, no era tonta, pero había esperado tanto a que volviera que no pensé en las consecuencias, me estaba enamorando más, porque jamás lo dejé de estar, pero él tenía novia, durante esas semanas y unas cuantas anteriores, conocí a alguien, que me hacía sonreír, me borraba a Luis temporalmente de la cabeza y del recuerdo melancólico, se llamaba Abraham, él era muy alto, delgado, jugaba futbol americano, no era feo y era muy lindo; esas semanas seguían transcurriendo y Luis no terminaba a su novia y yo acepté ser novia de Abraham, yo era soltera, empecé a pensar que Luis no dejaría a su novia por mi y decidí empezar algo con Abraham, obviamente cuando Luis se enteró se enojó, pero sabía que no podía reclamarme, yo era soltera y él tenía novia; desde ese momento debí darme cuenta de lo que estaba armando yo.

Con todo y su enojo llegó un día y me dijo que había cortado a su novia y ahora sólo me esperaba, al poco tiempo terminé con Abraham, no sólo porque si, entre él y yo faltaba algo y ese fue mi pretexto; Luis se enteró y seguimos saliendo como siempre, tiempo después regresé con él, como era de esperarse.

Las cosas iban bien, perfecto, regresamos con la condición de que todo sería desde cero, comenzó con un juego de presentarnos nuevamente y reenamorarnos plenamente, así fue, al menos conmigo, no sé con él. Yo era la persona más feliz del mundo, yo era su novia, la persona que estaba a su lado, quien quería hacerlo feliz, éramos felices, lo amaba con toda el alma, más que a nada ni nadie en este cochino universo, tanto que dejé muchas cosas por él, con tal de estar bien, los dos.

Salíamos, lo nuestro era algo más grande, más nuevo, comprendí mis errores pasados y los evité a toda costa, cambiar por él, me costó mucho, lamentablemente, cuando lo  logré completamente, él se había ido de nuevo; pero ya me estoy adelantando otra vez.

Control.

A raíz de la megapeda surgieron cosas, como más desmadre, más alcohol, más drogas, más todo, conocí a Limny más a fondo y las drogas se volvieron algo que me rodeaba, tenía económicamente fácil acceso a ellas. Entonces no tenía problemas, de nuevo no tenía nadie por quién comportarme, creo que cuando estoy así es porque ya me alboroté y necesito control, Luis era mi control.

En mi desmadre había acumulado varios problemas, así como compromisos en un grupo que formamos en la escuela, comenzó con algo cultural, un proyecto de difusión y terminó siendo un tugurio también, debido al abandono progresivo que le dimos.

Volviendo a Luis, un buen día, o bueno, más bien noche, se me ocurrió chingarlo mandándole un mensaje diciéndole que estaba bien pendejo porque su novia era fea y yo estaba más bonita. Jajajajajaja yo no sé cómo no me calló la boca. Tómala, que me contesta bien encabronado, que qué quería, que se le hacía mala onda, que la la la…

Le dije que ya me quedaba quieta, que me iba a comportar y que no iba a molestar más, le valió madre lo que dije y me dijo que si lo podía ver y hablábamos, al principio se me cayeron los calzones, pero pensé que sería una buena oportunidad, había estado rogando porque Luis volviera, por verlo una vez más, ya estaba olvidando su cara, ya había olvidado su voz, si realmente me iba a despedir, podía hacerlo bien. Acepté, mintió a su novia y me recogió a mí en la prepa, me llevó a mi casa, platicamos como la primera vez que nos conocimos, yo no sé cómo no lloré esa noche. Aclaramos algunas cosas, mentiras de terceras personas, malentendidos y dudas, nos despedimos, pero no definitivamente, le aclaré que yo no fui su amiga y que jamás lo iba a ser, obvio. Esa noche, lejos de entrar a mi casa llorando, llegue sintiéndome en paz, había esperado tanto ese día, no así, pero había estado con Luis, eso. 

Con ella…

Después de eso cada quién siguió con su vida, como era natural, pero un buen día vi a Luis sentado cerca de donde ya hace mucho tiempo se sentaba conmigo, en una jardinera cerca de la palmera, estaba con una chava una generación más abajo que la mía, frente a frente y riendo… PUUUM ¿Y ahora qué hago? Había pensado todo, menos que Luis ya trajera ondas con alguien, y menos verlo yo de frente. Chíngale, yo estaba ansiosa, sin saber que decir, con mi amigo Ivan a mi lado blasfemando como siempre de él, Ivan siempre lo odió, siempre.

“Ahorita vengo” dije, y que salgo corriendo a buscar a mi amiga Valeria, Vale iba llegando, la topé de frente y me solté a llorar, la historia de siempre… Salí de vacaciones y yo decía, a huevo, no se van a ver, ella va a tener novio, si ajá, ya, trataba de pensar en algo que no fuera eso, pero era una tortura pensar que se estaba enamorando o haciendo lo que hacía conmigo, con ella. Más allá de eso, me estaba olvidando, él con ella. Regresé a la prepa para cursar mi último año ahí, todo iba positivo, yo seguía extrañándolo pero me refugiaba en que yo me sabía más bonita que su novia, decía: “Que asco, que mal gusto.” “Va de mal en peor” ardida al fin y al cabo. Había pasado de mandarle mensajes de odio, a mensajes de amor, a mensajes melancólicos y justo en ese entonces me encontraba en los mensajes de: “Tú te lo pierdes, pendejo”. Castrosos, you know.

Te salvaste

Llegamos, me compraron café, Gatorade y yo no tomababa nada, que asco, aparte era lo más chistoso cuando no se me acercaba Luis, yo le hablé pero no quería que estuviera cerca de mí, pinche loca.

Lloré y lloré, sus amigas hablaron conmigo, me terapearon un rato y yo a lo lejos veía a Luis, recargado en su carro mientras yo no dejaba de llorar.

Me dejaron en casa de una amiga, se fueron y no supe más, mi mochila la tenía una de ellas, cuando vi mi celular sabía que mi madre se iba a volver loca, sino es que ya había policías buscándome. Me fue a dejar mi amiga a mi casa, cuando entre mi madre estaba asustadísima, no sabía ni que pedo, me dijo que apestaba a alcohol, obvio mami, yo estaba pedísima, pero le dije que me habían vomitado el pantalón, me saqué una historia de la manga y sólo quedó en que me metiera a bañar porque apestaba. Después de todo eso, si le creo… Seguro olía a madres. Me bañé, y en calzones me quedé dormida sobre mi cama, al día siguiente mi mami me dio los buenos días con hot cakes y fruta, castigo divino o castigo maternal, no sé, pero eso era tortura con la cruda que yo traía encima. Desayunando, le mandé un mensaje a Luis dándole las gracias y pidiéndole perdón por todo lo que había hecho, estaba peda pero pues sabía que me había pasado de grosera.

No me acuerdo si me contestó y si sí no me acuerdo lo que dijo. El lunes regresé a la escuela ocultándome todo lo que pude de él, no me lo topaba afortunadamente, o era muy buena escondiéndome o realmente ni él ni yo nos queríamos topar de frente, sus amigas se hicieron mis amigas por amigos en común que teníamos, salieron de pleito con él y después hasta nos íbamos a beber juntas ellas y yo. 

Demasiado alcohol princesita.

Dentro de mi vida hecha desmadre, un buen día unas amigas que viven por mi casa, me invitaron a una fiesta de fin de cursos, ¿Por qué no? ¿Qué gano deprimiéndome en mi casa? Vamos pues. Me fui a la chingada fiesta… E-r-r-o-r p-r-i-n-c-e-s-a. ¿Cuándo en tu pinche vida de burgués habías tenido que pisar lugares así?, nunca, pero me sentía bien extremista yo. Pinche escuincla pendeja. Para que me entiendas, la fiesta era en un lugar no muy lejos del Distrito Federal pero pues ya era estado, y es bien sabido que el estado no es algo muy agradable, mucho menos sus barrios. Llegamos al lugar, compramos unas latitas de alcohol, bebimos un poco y ya sabes, o bueno igual y no, pero salen unos pendejos de un cuartito con un embudo y una jarra, obvio la nena no tenía ni idea de qué chingados era; primero una de mis amigas se tomó una de las jarras; ese día conocí a una de sus amantes, y su amante que es ahora una muy buena amiga mía me dijo: “Vas, no hay pedo, ha de ser una mamada.” Una jarra de casi dos litros y la princesa o sea yo, se la acabó, sabía a madres, una mezcla entre cerveza, tequila, y algo más. Después la primera amiga que se tomó la chingadera esa dijo que se iba a tomar otra,… No que asco, yo paso… Ella se tomó como litro y medio y la amante se terminó el medio litro que quedaba. La amante ese día pasa a ser Limny. Platicamos un rato al respecto, lo siguiente que recuerdo es verme caminando como si no supiera hacerlo e intentando abrocharle el pantalón a la loca de Aline que se tomó las dos jarras de porquería que nos habían dado esos putos. Anécdotas graciosas hay detrás de esa historia, como que por ver a otra amiga ligando escondida con las demás atrás de una camioneta, nos caímos todas al piso, pero bueno, yo estaba tan alcoholizada que de la nada me encontré sentada yéndome de espaldas cuando no tenía dónde recargarme,  unos pendejos hablando conmigo y yo “pinche impertinente” reclamando que quería mi celular, que le hablaran a mi amiga para que me diera mi celular, me dijeron que mi amiga estaba hasta el huevo, que no se podía parar y yo sentada en el piso blasfemando no se cuanta estupidez. Después recuerdo haber encontrado a una amiga de la prepa, no sé cómo le pasé mi numero y seguí buscando a mis amigas, pedísima, me encontré a un skinhead que iba en mi prepa, bien buena onda le pregunté si las había visto, me abrazo como borracho que sacan de cantina y me sentó en el cofre de un carro afuera de la casa, en eso llega mi amiga emputadísima a disque cuidarme que porque el güey me estaba agarrando las boobs, yo no le creo nada, pero ahorita te explico por qué. Yo seguía hasta el huevo, pero conciente, después el skinhead se fue y mi amiga me sentó en la banqueta con el celular mientras decía: “Aquí quédate no te vayas, voy por Aline.” Aline, es mi amiga la que estaba inconsciente, obviamente, la de las dos jarras de alcohol.  Recuerdo vagamente que no sé cómo marqué el teléfono de Luis, y sólo le dije: “Ayúdame”. No estaba bromeando, realmente me estaba comenzando a asustar, yo llegué de día, ya era de noche y seguía yo como pendeja, sin poder caminar, sin encontrar a mis amigas, sola y bien peda… dejé el teléfono descolgado y no sé que más pasó, después me encontraba yo sentada en una silla adentro de la casa esa que parecía tugurio. Alguien estaba a mi lado, no sé quién era, pero le dije: “Comper, hasta para allá, voy a vomi…” Prácatelas, me vomité, me levanté, me enjuagué la boca y lo siguiente que recuerdo es que veía nublado todo, entre lo oscuro y mi peda pues no, así no se podía, alguien me levantó del piso y cuando medio abrí los ojos vi a Luis, venía hecho la madre y venía por mí, después supe que mi amiga le contestó y le dijo dónde estábamos. Como pudo me sacó, me sentó en un como asador de calle lleno de tubos y varillas salidas, empezó a regañarme y a preguntarme que si nadie me había violado o algo, para nada, jajaja yo platicaba con todos, pero supuestamente ese día habían querido violar a una amiga, pero no, sólo le sacaron el celular de la bolsa del pantalón, Luis estaba emputadísimo, no sé si estaba desesperado, enojado o triste, pero algo tenía, yo no entendía la magnitud del problema, apenas podía mantenerme despierta. En una de esas, que me enojo, aparte del desmadre que había me di el lujo de encabronarme, y bueno, lo patee mientras le decía: “¡No me toques puto!”, con el impulso de mi patada y el poco equilibrio que conservaba, me fui para atrás y casi me encajo en las varillas, Luis me agarró, todavía que lo patee, me agarró. Me salvó, como siempre. Yo creo que para que ya no me matara me metió a su carro, adentro había unas bolsas porque ya había abandonado el departamento que tenía, supongo que con cosas suyas, yo apenas y cabía, me acostaron y mis piernas salían de entre el espacio de los dos sillones delanteros. No sé dónde estaba Luis, pero ahí estaba Limny, la que en ese entonces era amante de Aline, y me intentaba calmar, me estaba dando un ataque, no podía respirar, estaba llorando de la desesperación, ya para no hacer esto tan largo, Limny me controló la crisis, no supe qué pasó afuera, sólo veía los reflejos de las luces de las patrullas que ya habían llegado, no supe qué pasó con mis amigas, nos fuimos, Luis, dos de sus amigas, Limny, y yo, yo no dejaba de patear a Luis durante el trayecto a mi casa, le gritaba cosas feas, verdades pues, de esas que duelen, después de todo, estaba ardidísima porque me había abandonado.